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Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Vie Sep 16, 2016 5:22 pm

Williams escribió:Excelente historia! Sigue asi. Espero que aun queden muchos episodios, pero me gustaría mucho que el final fuera después de su nueva vida como Ai Haibara, siempre he deseado saber como vive el dia a dia con Agasa y Conan.

Queda algo, piensa que aquí Sherry tiene 16 años y cuando pasa lo de Shinichi tiene 18, en uno cuantos capítulos más pasara 1 año de golpe :3 de Agasa y conan alguno haré pero lo centraré más en el fic ''Negro en el Palvulario Beika'' cuando acabe este Smile

Me alegro de que te guste y tener un lector más! ^___^
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Williams el Vie Sep 16, 2016 5:26 pm

Gracias por la explicación. Hoy tenia un buen rato para leer este fic, pero aun no he leído "Negro en el Palvulario Beika", cuando vuelva a tener un buen rato, lo primero que haré sera leer el fic.

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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Sáb Sep 17, 2016 1:01 am

WOO, me encanta!!!
Pero por qué?

ahora sera más fría... T.T

espero pronto la actualización, me encanta
<3 _ <3

Esta muy bueno...solo espero que tenga aunque sea un momento feliz...

ya que después le mataran a la hermana.

si la vida de ella fue parecida a esto, es razonable que sea como es, la han dececionado tanto...le comprendo.

besos, tu fans
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Black Velvet el Dom Sep 18, 2016 2:07 am

Entro, y me encuentro con que has decidido seguir con el Fic, que bueno...Gran decepcion cuando lo lei hace unos años, y habia quedado ¨abandonado¨.

Pero bueno, habra que darle las gracias a Gene, por si la personalidad de Sherry se vuelve mas fria y desconfiada; gracias por tu ayuda, para al final terminar traicionadola.

Pero al final, habra GenexSherry(?)


Continualo.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Lun Sep 19, 2016 12:00 pm

Me alegra ver como poco a poco volvéis todos a mis fics ToT
He pasado uno años muy malos y lo pagué con muchas cosas incluso con la escritura, este año me han operado y he pasado muchos meses en cama donde he visto que fui una idiota y mejor acabar las cosas que nunca, siempre os pediré perdón por desaparecer tan de golpe Sad

Os dejo el capitulo de hoy, cada tres días subo uno nuevos.

XLIV



–¿Cómo que me tengo que quedar?

Vodka le había cerrado la maleta para que no metiera nada de lo suyo en ella, era primera hora de la mañana, la joven científica quería salir de esa isla lo antes posible.

–Tienes que acabar tus estudios de aquí, no solemos volver al mismo lugar dos veces en tan poco tiempo, no puedes dejarte nada… –sonrió cruelmente haciendo que la chica le mirase con odio –, tu experimento va antes que tu orgullo Sherry.

–¿Y vosotros?

–Cumpliremos una parte del trato, nosotros si nos iremos.

–¿Me dejareis sola?

–No seas idiota, vendrá otro alto cargo –se dirigía a la salida de la sala –, mientras tanto te vigilaremos con la pulsera, no hagas ninguna tontería.

Sherry suspiró, en parte era bueno, aprovecharía para estar en su habitación y no despedirse de Generic. Pasó una larga hora apoyada en la puerta hasta que por fin pudo escuchar varios pasos, seguramente eran ellos.

Sintió como uno de esos pasos paró delante de su puerta para dejar algo, Sherry ocultó su rostro en sus rodillas dobladas, no quería que entrara… ¿Cómo iba a mirarle a la cara después de lo de anoche?

Llamó suavemente la puerta tres veces, pero Sherry no contestó, permitió que el silencio se adueñara de la situación. Su corazón latía dolorosamente una de las razones que le hacía seguir adelante era una mentira… solo le quedaba su hermana, su querida hermana.

–Adiós Sherry… –se escuchó tristemente detrás de su puerta, la chica apoyó su cabeza contra la puerta para escucharle mejor –, sé perfectamente que tu gran orgullo no te lo permitirá, pero si alguna vez necesitas algo siempre estaré ahí.

Sherry cerró con fuerza sus ojos, no quería contestar, simplemente quería que se fuera. Su deseo fue cumplido a los pocos minutos al sentir como esos pasos se unían a los que se había parado más adelante.

–Adiós Gene… –abrió la puerta una vez cesados los pasos, ya no estaban allí… pero sí una pequeña rosa hecha de papel apoyada en el suelo.

Cogió con cuidado ese pequeño obsequio para mirarlo con atención, sus manos temblaban, no recordaba cuando le había dicho que le gustaban las rosas rojas. Se hacía tarde, tenía que acabar con lo que había venido realmente a esta isla.

En verdad apenas quedaba trabajo por hacer, Gene se encargó de que todo fuera rápido y sencillo: Tenía las muestras cogidas y clasificadas, las informaciones de sus habitantes, solo quedaba coger una de las algas más famosas de allí que se hallaba en el mar… ¿Qué pensaba hacer luego? ¿Tener un día tranquilo?

Sherry negó con la cabeza volviendo a la cruda realidad, tenía que ir con cuidado la última planta se encontraba cerca de un rompeolas y justamente ese día el mar estaba bastante agitado, la chica sonrió seguramente esas cristalinas aguas querían avisarla de que no usase su naturaleza para el mal.  

–Genial… la peor parte la tengo que hacer sola –ironizó para ella misma quitándose los zapatos, pero fue un fallo bastante doloroso, aquellas rocas resbalaban demasiado para unos pies desnudos, sintió como su débil cuerpo respondía para no caerse agarrándose en una de esas rocas provocando un corte profundo en el brazo.

Emitió un pequeño gemido de dolor, colocó rápidamente el brazo en el frio agua para anestesiar la herida gracias a la baja temperatura. Un escalofrío recorrió su espalda al sentir como el agua penetraba también en su ropa, Sherry se mordió el labio.

–¿Qué he hecho para merecerme todo esto? –se sentía tan ridícula consigo misma.

Lo único positivo de ese día es que ya tenía la última muestra que necesitaba de allí a cambio de un suéter roto, ensangrentado y empapado... necesitaba volver al hostal. Sherry observó atentamente la puerta que se hallaba al lado de la suya antes de entrar, ¿ya habría llegado el alto cargo?

Tiró con rabia el suéter rojo a la basura, ya no tenía arreglo, su herida no paraba de sangrar y todo por la APTX4869…. La maldita APTX4869. Todos sus problemas se basaba en ella, como todos deseaban poseerla, daba igual el efecto que tuviera.

Sherry recordó las páginas de aquel diario de su difunto padre que encontró en aquella lujosa cabaña donde pasó la noche con Gin.

No cumplían las condiciones establecidas…

¿Les pasó lo mismo que le estaba pasado a ella?


–Si no curas esa herida acabaras perdiendo el brazo por una estúpida infección… –una voz masculina apareció detrás de sí.

–Gin… –contestó confusa colocándose un nuevo suéter para taparse, ¿Qué hacia aquí?

<< Si fuera por mi iría con vosotros para controlar las hormonas de tu querido ''amigo'', pero sin mi esta organización se hunde. >> recordó las frías palabras de Gin, el día que le consiguió colocar la pulsera.

El sonido de unas cortinas rompiéndose con velocidad hizo que volviera en sí, se la ofreció para que lo utilizara como una venda provisional, Sherry lo agradeció.

–¿Qué haces aquí? –seguía totalmente extrañada –, ¿te ha llamado Vodka?

–¿Qué ocurrió anoche Sherry? –contestó con otra pregunta con una fría sonrisa, si que le había llamado a altas horas de la noche.

–Nada –mintió, observando atentamente la venda que se enrollaba con cuidado sobre la herida –, simplemente acabamos el estudio antes de lo que pensábamos y sé como sois con vuestra impaciencia.

–Vodka escuchó gritos en la habitación de Generic.

–Ah, eso… quería descartar una muestra y yo me negué rotundamente –sonrió, tenía que tener cuidado, era un detector de mentiras con patas –, a veces ese chico se le olvida que soy su superior.

–Dice que abandona el experimento.

Esta vez sí que le miró a los ojos, por sorpresa de ella estaba muy cerca, si que era sigiloso con sus movimientos.

–Es su orgullo de científico, mañana se le pasará…

Después de aquello todo ocurrió muy rápido, Gin estaba delante de ella y en cuestión de segundos le cogió del cuello y la estampó bruscamente contra la pared. Su cuerpo respondía horrorizado recordando la última vez que le hizo lo mismo, arañaba su propio cuello para liberarse de esas manos pero con un brazo herido era imposible.

–Gin…

–¿Qué pasa gatita? –rió fríamente mientras con su mano derecha cogía su pistola –, ¿no se lo piensas contar a tu amor platónico?

¿Gatita?

Sintió como apuntaba con su pistola la frente de la chica, se estaba ahogando, necesitaba aire urgentemente… observaba atentamente como esa mano no le temblaba el pulso para dispararla.

¿Mano derecha?

Gin era zurdo…


–Tú, no eres Gin… –sentía como perdía el conocimiento por la falta de oxigeno y caía bajo los brazos de ese impostor.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Williams el Lun Sep 19, 2016 12:51 pm

Me ha encantado la historia. Me parece que ya se quien es ese Gin falso, lo de "gatita" me recuerda la forma de hablar de cierta persona.....

Sherry: No te preocupes por el pasado, todos cometemos errores, pero rectificar es de sabios. Ademas, a mi también me tuvieron que operar hace años, y aunque solo fueron 2 semanas de recuperación, pase malos momentos.

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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Black Velvet el Lun Sep 19, 2016 7:30 pm

Gene, esa despedida me hubiera dado pena, sino fuese todo tu culpa.
Igualmente, Sherry, dentro de poco mataran a tu hermana, listo, ya no te quedara nada.

Continualo.

P.D: Yo pense que habia desaparecido, de golpe y porrazo, por simplemente haberte cansado de este mundo.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Jue Sep 22, 2016 9:59 am

¡Gracias por los comentarios!

XLV


–Sherry...

La chica dejó cuidadosamente la rosa de papel sobre la mesa del joven científico que le miraba totalmente asombrado.

–Perdóname por todo lo que te dije... –murmuró avergonzada sin mirarle –, me pilló todo de golpe y no supe reaccionar bien.

–No, perdóname tú a mí, tenías toda la razón del mundo.

–Digamos que cada uno tuvo su parte de culpa –sonrió dulcemente al chico –, si quieres podríamos empezar todo desde cero, olvidemos lo que ha pasado.

–Me encantaría.



Sherry sonrió una última vez antes de dirigirse a su escritorio, disfrutó ver como Generic volvía a entrar dentro de su grupo y dirigía el experimento hacia buen camino, en verdad no entendía como no le habían dando la importante misión a ese chico.

–Jefa... –Sherry giró la cabeza como respuesta, otro de sus científicos se había acercado a ella con un papel en la mano –, aquí tienes la contraseña que pidió para su servidor, la sección de tecnología le manda disculpas por no haberse dado cuenta de que tenía el ordenador pinchado.

Sherry sonrió cogiendo el papel para observar la nueva contraseña.

–La privacidad es una de las cosas más valiosas que puede tener una mujer... –explicó entrado en su servidor –, los hombres nunca lo entenderéis.

–No volverá a pasar, nada fue extraído.

–Eso espero.

Observó cada una de sus carpetas privadas, una a una, para ver si era cierto que no se había llevado nada o había algún salto extraño entre sus datos. No se imaginó que tardaría tanto hasta que vio la hora en su pantalla del ordenador, no le molestó, era algo importante.

La última carpeta que le quedaba por ver es la que hizo que sonriera nuevamente al ver los datos positivos, esperaba que ese fuera el primero de muchos otros.

–Sherry.

–Dime –seguía mirando seriamente la pantalla del ordenador.

–¿Quieres bajar a comer?

–Claro, es un alivio no tener esa cadena en el tobillo.

La cafetería de los laboratorios era una zona de reunión donde el color blanco de las batas se mezclaba con el negro de los uniformes de los altos cargos, un lugar de lujo para recordar a todo el mundo donde estaban en todo momento.

Gene dejó el plato de Sherry junto a un café, ella no prestó atención a ese detalle no paraba de observar como Dai Moroboshi hablaba con un nuevo alto cargo, al parecer poco a poco estaba subiendo escalones.

–¿Cómo ves las muestras? –dio un pequeño sorbo a su café –, ¿Podremos sacar algo?

–Son muy interesantes –sonrió Gene preparando sus cubiertos –, ¿En serio no te importa que siga a tu lado con los experimentos?

–En absoluto, sin ti no podría haber llegado donde he llegado –sus ojos se chocaban con los suyos –, se lo debo a mis padres, necesito llegar donde llegaron ellos y para eso aún me queda mucho camino.

–Sherry... –murmuró, sabía que era inevitable que se comparase con sus padres.

Sherry cogió con cuidado la mano libre que tenía el chico, apretándola con sumo cariño, el chico no respondió, contemplaba atentamente como aunque sonreía su mirada mostraba tristeza.

–Te necesito a mi lado, no te alejes de mí como hizo Gin, por favor.

–Yo... –acercaba lentamente su rostro con el suyo –, yo no...

–¿Tú no me ves como un juguete verdad? –cerró sus ojos al ver como ambos labios se rozaban, les daba igual que alguien les viera.

–Nunca.

Ambos labios se juntaron para crear un pequeño beso, Gene acariciaba con cariño el rostro de la chica mientras se miraban atentamente, sin pronunciar ni una palabra solo se escuchaba sus propias respiraciones y el murmullo de la gente que se hallaban en el recinto con sus charlas privadas.

–Recuerda donde estamos... –susurró Sherry –, sería mejor no llamar tanto la atención.

–Me da igual... –contestó con el mismo susurro sin dejar de acariciar su rostro, Sherry cerró los ojos para recibir un nuevo beso, pero este fue más apasionado que el anterior.



El resto de la jornada fue bastante tranquilo, Sherry seguía con sus archivos del ordenador mientras observaba atentamente como Gene acababa con el microscopio y las muestras, por suerte solo quedaba unos pocos minutos para poder salir de aquella celda de blancas paredes.

–¿Necesitas que te lleve a casa? –preguntó el chico puntualmente al acabar el horario.

–Tienen que venir a recogerme –negó con la cabeza mostrando su famoso rastreador.

–Aunque sea déjame acompañarte a la salida –ofreció su mano a la chica que cogió con mucho gusto, el invierno hacía que la noche acechara antes de tiempo.



Sherry sonrió despidiéndose con la mano para que el joven se marchara sobre su moto de alta cilindrada, se apoyó en la pared esperando a su escolta, se sentía observada pero estando delante de la puerta y la cama de seguridad del laboratorio estaba segura.

A los pocos minutos apareció una alta sombra que se acercaba a ella lentamente, sus pasos marcaban una seguridad que ella conocía.

–¿Te lo has pasado bien...? –se mofó Gin mientras encendía uno de sus cigarros, aquella tenue luz iluminaba su rostro.

–Vaya... ¿Cuánto han tardado en decírtelo?

–...

–¿Estás celoso? –apoyó su pequeña mano en el fuerte torso del hombre de negro para tirar suavemente de su gabardina, mostrando una falsa misada de preocupación –, ¿No soy solo un juguete para ti?

–¡¡No me vaciles Vermouth!! –tiró fuertemente de aquella mano para acercar su rostro al suyo y arrancar bruscamente aquella frágil pero efectiva mascara de látex con la que había engañado a todo el mundo.

–¡Ohh… don't get angry! –rió mientras su cabello caía como una cascada dorada sobre sus hombros, cogió al aire el rostro de Sherry –, con lo que me había costado lograr ese tono de cabello que te vuelve tan loco...

–Sabes perfectamente que tienes prohibido disfrazarte como uno de nosotros, da igual el rango –agarraba con fuerza a la joven mujer –, pobre de ti si te has disfrazado de mi.

Vermouth se mordió el labio divertida, en verdad no le intimidaba para nada, era una pena quería disfrutar de ese disfraz un poco más.

–¿Dónde coño está Sherry, Vermouth? –el localizador lo llevaba la mujer, esta soltó una pequeña risa, solo obtuvo como respuesta como miraba de reojo sonriendo hacia una dirección, una humareda oscura se veía a lo lejos.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Vie Sep 23, 2016 3:35 am

OHH
NO LO CREO¡¡¡¡

esta muy bueno, por favor, no pares de actualizar, la historia me encanta <3 _ <3

Donde estara Sherry??

Sabía que esa tipa era la que llego a ´´cuidar´´ a Sherry
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Dom Sep 25, 2016 6:18 pm

XLVI

–Vamos, por favor… –suplicó Sherry frotando la cuerda que ataba sus manos contra la viga.

Las llamas engullían con furia todo su entorno y el humo la asfixiaba de manera lenta. Sherry se encontraba en una antigua y abandonada fábrica textil, el material que se hallaba acumulando el polvo del tiempo no ayudaba a la situación, alimentaba aquel fuego que destruía todo lo que tocaba.

Se sentía tan débil, seguramente Vermouth la había drogado varias veces para ocultarla y llevarla hasta Tokio. En parte se lo agradeció, mejor aquello que despertarse dentro de una caja con la sensación de ser enterrada viva.

–¿Qué quieres lograr con todo esto? –recordaba la conversación que había tenido antes con Vermouth, apenas tenía noción del tiempo.

–Arreglar todo el estropicio que has creado en una noche –tiraba con furia los cabellos de la chica para que su rostro quedase a la altura del suyo colocando la pistola en su garganta –, No sé qué pasó aquella noche, si le pudo la conciencia o fuiste astuta y te distes cuenta, pero tu querido amigo me llamó para romper nuestro trato.

–La apoptixina como no, todo empieza y acaba con ese maldito experimento –miraba con odio a la mujer –, primero Gin, luego apareció tu marioneta Generic y ahora tú en persona –rió –. No entiendo porque ahora me quieres echar una mano cuando casi muero por tu culpa de un disparo en aquella misión de Gin, ¿Por qué esa ansias de que mi experimento vaya tan deprisa por buen camino?

Vermouth sonrió cruelmente tirando con más fuerza los cabellos de Sherry, esta soltó un leve quejido de dolor, estaba en lo cierto, deseaba tanto verla muerta. Colocó elegantemente uno de sus dedos en su boca.

–A secret makes a woman, woman… –susurró divertida en la oreja de Sherry, notando como esta se estremecía bajo su poder –. Tus padres eran iguales, no sabían ver lo que tenían y al final tuvimos que crear aquel ‘’accidente’’ –miró atentamente a los ojos de Sherry –, ¿Para luego qué? gastarnos millones en ti, una cría que no sabe ni por dónde empezar.

–No necesito tu ayuda Vermouth.

–¿Por qué eres tan orgullosa? –la soltó arrancando bruscamente la pulsera de plata que la rastreaba, esta vez sí soltó un gran grito de dolor que disfrutó Vermouth cada segundo –, en fin si no aceptas mi mano, no me dejas otra.

Sherry jadeó, cerrando los ojos para llevar mejor el dolor de su sangrante mano pero los abrió a los pocos minutos, el sonido de unos tacones se acercaban a ella, horrorizada observó que se estaba viendo a sí misma.

–¿Te gusta? –una fría sonrisa aparecía en el rostro de la falsa Sherry –, es una pena que no pueda utilizar este disfraz para contentar a Gin.

–¿Qué vas a hacer? –se mofó Sherry –, ¿vas a hacer el experimento por mí?

–¡Oh no, my little girl! –se acercó a ella, cogiendo sus mejillas para poner la misma voz de Sherry, era tan extraña esa situación de hablarse con ella misma –. Era mi plan alternativo por si las cosas se complicaban, conozco la debilidad de tu compañero y lo utilizaré, será tan feliz de tenerte en sus brazos que hará cualquier cosa que le pidas.

–¿Vas a utilizar a Generic? –rezaba para que este no fuera tan idiota de caer después de aquella disputa –, ¿que harás conmigo mientras tanto, ocultarme aquí?

–No te tengo tanto cariño para cuidarte –rió, golpeando con elegancia un pequeño bidón de gasolina para que cayera en efecto dominó con los demás –, tú morirás esta noche, yo me encargaré de que cuando tu amigo lleve todo el peso de la investigación, Sherry se suicide al no soportar la presión.

Sherry tosió escandalosamente, poco a poco ese humo se comía el poco oxigeno que quedaba en aquella fábrica, rendida apoyó su cabeza sobre la viga, no tenía ningún tipo de escapatoria su cuerpo iba a ser engullido por las llamas, Vermouth había ganado.

Habían hecho lo mismo que hicieron con sus padres, si no era útil o no permitía que hiciesen lo que quisiesen con su droga iba a ser eliminada… estaba tan cansada de todo, examinó como las llamas se acercaban poco a poco a su localización.

–Akemi… –sollozó débilmente, no había podido verla por última vez.

–¡¡Sherry!! –escuchó un grito entre aquellas llamas, sonó lejano pero lo escuchó.

Sherry intentó gritar pero no apenas tenía voz por culpa del humo, necesitaba decir que estaba allí si no quería morir en silencio, con desespero buscaba algo con lo que hacer ruido…

–¡¡Sherry!! –esta se apoyó con rabia contra la viga frustrada, está emitió un crujido, la observó atentamente, podía hacer ruido con ella pero si salía mal caería encima de ella.

Empujó con fuerza la viga que volvió a emitir un gran crujido, sintió como unos pequeños escombros y cenizas caían encima de sus hombros. Escuchó como respuesta que una de las puertas se abría.

Necesitaba aire, pero con más respiraba más se acentuaba la presión de su pecho, con el último esfuerzo volvió al golpear la ardiente viga, el fuego ya acariciaba la palma de sus manos… alguien le tiró un cubo de agua encima, no veía bien la silueta de la persona que estaba enfrente de ella.

Aquella sombra sacó un pequeño cuchillo, tenía que cortar la cuerda con rapidez o la viga se les caería encima, cogió la chica ágilmente en brazos y salió de allí. Respiró con alivio el fresco aire de la calle que les recibía, sanando lentamente sus pulmones, se alarmó al sentir como el peso de la chica cada vez iba a más.

–Sherry –nombró su nombre una vez más, pero esta no contestaba –, mierda…

Escuchaba como las sirenas de los coches de los bomberos y las ambulancias se acercaban a su localización, la estructura del edificio empezaba a ceder, no le quedaba mucho tiempo, dejó el cuerpo de Sherry en el frío suelo y empezó la maniobra de respiración artificial.

Empezó a golpear el pecho de la joven, cada latido era crucial para que la chica volviera en sí, intentaba mantener la calma y la cuenta ignorando el coche que aparcaba cerca de ellos.

–Venga, no te mueras –murmuró abriendo la boca de Sherry para poder respirar por ella –, ahora que encontré mi gallina de los huevos de oro.

Escuchó como bajaban del coche mientras él volvía a empezar nuevamente con los latidos artificiales, los pasos eran rápidos.

–Aquí está… –murmuró Vodka aliviado al ver que las indicaciones de Vermouth para llegar a ella habían sido ciertas.

–Todavía no cantaría victoria, la chica no respira –explicó Dai, él había sido quien la había salvado de aquella situación sin parar de darle el masaje de reanimación.

–¡Apártate! –empujó de mala manera Gin a Dai, continuó el masaje pero de una manera más brusca –, venga…

Abrió la boca de la chica para darle su aire en forma de beso, tenía todo el rostro lleno de ceniza y zonas de su ropa estaba calcinada.

–Jefe, están acercándose demasiado –dijo Vodka con temor observando la situación –, dejémosla aquí y marchémonos –miró a Dai que estaba apoyado en su auto, encogió sus hombros observando la triste situación, ya tenía lo que quería el FBI: su primer contacto con Gin, pero no deseaba darle la triste noticia a su hermana.

–Venga…

Sherry mantenía sus ojos cerrados, con rostro sereno.

–¡¡Venga!! –golpeó bruscamente el pecho de Sherry, está respondió milagrosamente sin abrir los ojos con un escandaloso tosido. Vodka tapó el cuerpo con su americana negra antes de que Gin la cogiera entre sus brazos, no tenían que llamar la atención, estaban demasiado cerca.

–Larguémonos de aquí –Dai cruzó su mirada con la de Gin.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Lun Sep 26, 2016 5:49 am

Arrow Arrow Arrow

WOOOOO

Me encata tu fics, espero la actualizacion Exclamation bounce
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Miér Sep 28, 2016 3:47 pm

XLVII



Una pequeña melodía se formaba a partir del tecleo de un número de teléfono, era la manera más fácil de recordar el teléfono de cada integrante de la organización sin tener que guardar el número.

–Sí, soy yo –la voz grave de Gin resonaba en aquel auto que conducía a gran velocidad, Vodka se hallaba en el asiento del copiloto humedeciendo con cuidado su pañuelo negro con agua fresca, se giró para colocárselo en una de las manos de Sherry. La joven permanecía tumbada en la parte trasera del coche con los ojos apenas abiertos.

Sherry acercó con debilidad ese pañuelo cerca de su boca, necesitaba respirar algo de aire húmedo para limpiar y calmar sus pulmones, le pesaba demasiado el pecho y su respiración era silbante.

–¿Ha cogido un vuelo a Estados Unidos?, seguramente le habrás dicho algo que no le ha gustado… –se mofó ocultado sus ojos con su flequillo pero sin dejar de mirar la oscura carretera –. Bueno al menos sabemos que no la veremos en una buena temporada.

Se escuchaba un pequeño sonido que salía del teléfono móvil como respuesta, Vodka sonreía fríamente bajo sus gafas.

–Sí, el tío tuvo huevos de meterse dentro de la fábrica en llamas mientras llegábamos a la zona –Sherry intentaba escuchar la conversación pero le era imposible –. Sí, sé que no te da buenas vibraciones, pero yo no creo en balas de plata, dejémosle vivo, podría sernos más útil hasta que llegue el momento.

–Aniki… –parecía que a Vodka le pilló por sorpresa la respuesta de Gin.

–Sí, es demasiada casualidad que llevara dos años detrás de la Organización y que ahora llame tanto la atención –se mofó Gin, encontraba divertida e interesante la situación –. Será mejor dejar que muerda el anzuelo, mientras tanto me gustaría pedirle que me dejaras la completa supervisión de Sherry.

Gin frenó suavemente el coche ante un semáforo en rojo, Vodka volvía a girarse para examinar el estado de Sherry, tenía los ojos cerrados pero respiraba, lo mejor era hacerse la dormida y fingir que no escuchaba nada.

–Así las ratas la dejarían tranquila una buena temporada… –observaba desde el espejo delantero la parte de atrás –, la distraen demasiado, ya has observado que en dos meses apenas ha avanzado nada.

Sherry mantenía los ojos cerrados, era extraño… ¿Vermouth no le había dicho nada de los gloriosos avances de la APTX4869? Ella lo sabía todo de boca de Generic, ¿Solo quería toda aquella valiosa información para ella? Abrió nuevamente los ojos pero para sorpresa de ella ya no se encontraba tumbada en el auto de Gin, si no en una cama de una lujosa habitación, ¿Se había quedado dormida?

Se incorporó lentamente para no marearse, una fría y pequeña toalla cayó de su frente a su mano. Empezó a examinar a su alrededor, ese lugar lo conocía bastante bien aunque llevará tiempo sin ir, su mirada se cruzó con la de su propio reflejo de una gran puerta de cristal, la puerta del balcón donde le encerró Gin para que hablara bajo aquella nevada.

¿Estaba en su casa? Seguramente no la llevaron a ningún hospital para no llamar demasiado la atención, seguía mirando atentamente su propio reflejo sin levantase de la cama, estaba desnuda pero tapada con una de las sabanas y una negra gabardina, pero lo que más le llamaba la atención es que estaba limpia, no parecía que acababa de salir de un incendio… también le había cambiado el vendaje del corte que se había hecho en la Isla de Okinawa, su mano derecha herida por el daño sufrido por Vermouth al arrancarle la pulsera también estaba perfectamente envuelta como otras partes de su cuerpo…

¿Había sido él? Su mesa de noche estaba llena de vendas, productos y diferentes tipos de bebidas que se preguntaba cómo diablos había hecho para que ella los ingiriera. Sherry sonrió levemente ¿Así es como se despertó él en su apartamento? Esta vez sí que intentó levantarse pero el olvidado dolor del pecho hizo que tosiera escandalosamente, con más tosía más le pesaba la zona torácica, era un ciclo vicioso no terminaba mientras la chica apoyaba la cabeza entre sus rodillas, cogiendo con fuerza las sabanas.

–Tómate esto… –escuchó una voz masculina a su lado, había dejado algo sobre la mesa. Sherry apartó su mirada de sus rodillas para mirar que se trataba de una taza, por el olor parecía un tipo de té, lo cogió temblorosamente y le dio tímido sorbo –, bienvenida al mundo de los vivos.

–He estado… –no terminó su frase, dio otro pequeño sorbo, la calidez del té calmaba la irritación de sus vías, dibujó una pequeña pero triste sonrisa –, ahora entiendo el dolor del pecho, se te da mejor matar a la gente que revivirla.

–Es más placentero –contestó sentándose enfrente de la chica, esas palabras hizo que la chica se estremeciera, sabía que lo decía totalmente en serio. Se levantó para lanzar con fuerza un libro al lado de la silueta de Sherry –, fui a verte a los laboratorios para hablar y me encontré todo el percal, tienes que tener mucho cuidado con tu curiosidad.

Sherry miró el titulo de la portada, era el libro de su padre; cómo no, ya la había pillado, el don de la observación de Gin no era famoso porque sí.

–Cuando entraste en la habitación fui a mirar qué coño estuviste haciendo, te crees que me chupo el dedo o algo –leyó la mente de la chica, sentándose nuevamente a su lado –, te dejaste un cabello entre las páginas.

Madre mía… ¿la había pillado por un cabello?

–Si tanto lo quieres úsalo con cuidado, es lo poco que sobrevivió en aquel incendio.

Aquel incendio del laboratorio de sus padres…

Sherry observó a Gin, su mirada decía que no le hiciera ningún tipo de pregunta sobre el tema. Ni de ese ni de cualquier tema que debiera permanecer en secreto.

–Sí esperas algún tipo de agradecimiento por todo lo de hoy, puedes esperar sentado.
Gin se rió, esa mujer era tan terca, es lo que le gustaba de ella, pocos se atrevían a plantarle cara. Examinaba el rostro de Sherry mientras esta volvía a coger aquella taza para beber su contenido.

La había visto crecer y transformarse de aquella niña tonta a una brillante y gran investigadora. Prometía mucho, a pesar de su acostumbrada desobediencia, era un valor tan seguro y cuanto más estuviese bajo sus brazos más tiempo tendría él para amoldarla a sus gustos. Disfrutando viéndola madurar, ver como cogía cada vez más cuerpo, como ya se intuía, Sherry se convertiría en un gran vino.

Acariciaba lentamente el rostro de la joven, recordando como la había marcado como suya en aquella misma habitación, que le había hecho gozar y sufrir a la vez, su sexo se movió bajo la ropa con solo el placer de sus pensamientos.

–Ya estamos en paz... –rompió sus pensamientos, sus brillantes ojos azules se encontraron con los verde oscuros de Gin.

–Ese corazón late gracias a mí y para mí –levantaba la barbilla de Sherry para rozar sus labios con los suyos –, además salvé a tu hermana y a ti de aquel secuestro.

–Y te lo devolví aquella noche en la cabaña para que no la mataras.

–Fue divertida aquella noche.

Sherry sonrió, ambos labios permanecían muy cerca, aunque Gin le repitiera mil veces que no sentía nada acostándose con ella sabía perfectamente que era una estúpida mentira.

–Maté a aquellos que te intentaron violar por ti.

–Y yo te di la llave de la APTX4869.

Gin lamió calentando una de las mejillas de Sherry, volviendo a cruzar la mirada con ella, le estaba gustando el juego.

–Estás aquí viva gracias a mí.

–Y yo te devolví el rango –seguía la cuenta de su pasado, tenía que mantener la mente fría ante la dominación de Gin –, no te debo nada más, más bien tu a mí por romperme el corazón de una manera tan cruel, tus horribles palabras ante Generic.

–Yo no tengo ninguna culpa de eso Sherry, te lo dije la última noche, todo es culpa tuya por ser tan incrédula. Naciste y creciste en esta Organización para servirnos, en todo… –remarcó fríamente aquella última palabra –, da gracias a que has acabado conmigo y no en diferentes manos como una vulgar puta.

Sherry no sabía que contestar, por una vez sentía que Gin se estaba sincerando con ella. Por eso aceptó aquella misión y utilizó el cortejo en vez del suero de la verdad, para marcarla como una de sus presas, le interesaba desde un principio.
Notó como rápidamente Gin colaba su mano en su ropa interior para introducir dos dedos dentro de ella, mordiendo su punto latente del cuello para que disfrutara, era una mezcla de rabia con dulzura.

–¡Gin! –gimió apoyando la frente sobre el fuerte hombro del hombre.

–Eres mía Sherry, pobre de quien te toque con o sin mi permiso –se dejaba llevar por la excitación al sentir como el cuerpo Sherry humedecía sus dedos, la colocó debajo de él sin cortar en ningún momento aquella conexión.

La chica gemía bajo los diferentes movimientos que hacía Gin dentro de su ser, dejándose llevar por la excitación. Gin invadió su boca con la lengua, dominándola una vez más mientras con la otra mano dibujaba el contorno de su cintura.

–¿Qué te cuesta decir que te importo? –un débil susurro salió de sus labios cuando pudo respirar –, aunque sea un poco.

–Sherry… –liberó finalmente su latente miembro para posicionarse rápidamente entre las piernas de Sherry, uniéndose con fuerza, penetrando hasta lo más hondo de su ser.

Sentía la estrechez de Sherry rodeándolo, una ardiente excitación le embargaba, besándola bruscamente apoyó todo su peso sobre ella, marcando un ritmo continuo y fuerte, fundiéndose en un abrazo.

Gin comenzó a notar como la joven se contraía más, vibraba bajo sus brazos, así que aceleró el ritmo de su posesión.

Ambos se abrazaban con fuerza, rozando piel con piel, mezclándose su calor y sudor, besándose sin parar de manera apasionada entre cada embestida que él daba, unas últimas fuertes sacudidas anunciaban el próximo final del acto… Sherry no pudo soportarlo más, agarrando con fuerza las sabanas, dejándose arrastrar por todas las sensaciones. Gin se enterró en lo más profundo de Sherry, explotando en su interior.

–El más preciado… –se escuchó a los pocos minutos en aquella habitación que olía a sudor y tabaco.

Sherry apartó su brazo de los ojos extrañada, jadeando, intentaba recuperar el aliento sin éxito, el pecho le dolía demasiado.

–¿Cómo?

–Eres el más preciado de mis juguetes –respiraba con la misma dificultad que Sherry, se sujetaba con fuerza con ambos brazos bien estirados para no caer sobre ella, sus largos cabellos impedía que se le viera la cara –, ¿Te sirve?

Sherry sonrió dulcemente, apoyando ambas manos en el rostro sudado de Gin, sabía que más no podría salir de un carácter tan frío y egocéntrico.

–Sí… –susurró acercando sus labios a los suyos para unirse en un último beso que este aceptó –, te quiero… aunque seas conmigo un capullo arrogante.


Un pequeño teléfono móvil realizó una fotografía al lujoso hotel donde hallaba la pareja hospedada, el individuo sonreía victorioso entre las nocturnas calles de Beika, enviaba la valiosa imagen a uno de sus contactos.

–Pobre chico –murmuraba Rye cerrando el pequeño aparato y volviendo a alzar la vista al majestuoso edificio, aún recordaba cuando Generic aparcó su moto cerca de él para que la siguiera –, al final su temor era cierto, no era ella, Jodie tenía razón, esa manzana podrida es una reina del disfraz.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Jue Sep 29, 2016 2:32 am

WOO

Entonces.... SI LA QUIERE...

Shocked Shocked

Impa-ck-tad-isi-ma

cada vez me gusta mas tu fics.

no puedo esperar al siguiente cap Razz


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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Sáb Oct 01, 2016 12:16 pm

Ha pasado un año en su vida, así que un capítulo de introducción para el nuevo año de Sherry! <3

XLVIII
En un abrir y cerrar de ojos un año pasó en la vida de Shiho Miyano.

Sherry suspiró tapándose los ojos con ambas manos, dejando de teclear, tenía la vista cansada de estar tantas horas delante del ordenador. Lo único que se escuchaba eran las noticias nocturnas que emitía la televisión de su habitación, hablaban de un asesinato resuelto por el joven pero capacitado Shinichi Kudo.

Observó de reojo la hora de su pantalla, la una menos cuarto de la madrugada. Quedaba poco para que Gin viniera a recogerla y aún no estaba arreglada. Se levantó de la silla para dirigirse hacia un corto vestido negro que se hallaba apoyado en su sofá. A su lado, se encontraba una carpeta marrón con datos de la persona que Gin necesitaba que conociera.

La cosa era simple, más avances mejor tecnología, aquel laboratorio conseguido hace un año se le estaba quedando anticuado, era útil pero para ella no, seguramente se lo quedarían los científicos que hacían experimentos más sencillos. Abrió rápidamente para dar un último vistazo a su objetivo, era un famoso alto cargo conocido por sus sobornos en farmacéuticas... iba a ser sencillo, le gustaba el dinero.

Sherry se colocó aquel ajustado vestido negro y se miró con rabia en el espejo, el reflejo de una joven de 17 años aparecía en él, su cuerpo había cambiado muchísimo en tan poco tiempo, estaba dejando atrás aquel cuerpo de niña y, tal como Gin predijo, se estaba convirtiendo en una bella mujer. Apretó con ira sus caderas, que le creciera el pecho no le importaba, pero odiaba sus caderas, señal de que ella era mestiza. No tenía la rectitud tan deseada de las asiáticas, tenía un cuerpo curvo como las extranjeras, intentó probar diferentes dietas para adelgazar pero no podía ocultar lo que era.

–Odio estas cosas... –se colocó los zapatos de tacón para dirigirse finalmente al tocador, solo quedaba maquillarse para aquella fiesta privada.

No era su trabajo, pero desde aquel horrible accidente Vermouth tenía prohibido caracterizarse como ella, tenía que ir en persona sí o sí. Pasó elegantemente una barra de pintalabios rosa que combinaba con un sombreado oscuro para acentuar aún más su fría mirada azulada. Escuchó como la puerta de su apartamento se abría para luego cerrarse en cuestión de segundos.

–¿Estás lista? –Gin se apoyó en la pared de la habitación.

–Sí.

La fiesta era una despedida para uno de los genios de la ciencia, por lo que el color negro era prioritario en la ambientación. Por suerte para ella muchos de los libros de su carrera fueron escritos por el mismo difunto, por lo que podía mezclarse bien con los demás asistentes aunque fuera la más joven de allí.

Sujetaba con elegancia una copa de cava pero no bebía, es más, no soportaba el alcohol, necesitaba tener la mente clara para aquel soborno. Observaba atentamente una de las mesas donde se hallaba el buffet, una noche más no iba a cenar.

–¿Esa no es la chica de Gin?

–Más bien es la favorita de su harén.

–Es una cría...

–O mejor aún, una zorra.

Sherry se giró rápidamente con furia hacia aquel grupo de mujeres que se reían a sus espaldas, no era la primera vez que le pasaba. Una mano le sujetó con seguridad su hombro derecho, giró su rostro hacia el desconocido.

–¿Sherry? –el rostro de sorpresa de aquel hombre coincidía con las fotografías de los archivos de Gin.

–Sí –respondió –. ¿Esperaba a otra persona?

–No, solo me ha sorprendido su juventud.

Ambos hicieron una pequeña y educada reverencia, necesitaban ir a un lugar más privado para sus negociaciones, el hombre apartó educadamente una silla para que Sherry se acomodara en ella.

–Entonces... –empezó el político sin tener muy claro porque habían mandado a esa chica –, ¿Cuál es el trato?

Sherry abrió la boca para comenzar la preparada conversación, pero un camarero de la fiesta entró con una botella en las manos.

–Perdonen, un caballero les invita a esta botella –el hombre uniformado dejó la botella delante de ambos junto a dos vasos, Sherry desconfió, ¿era un camarero de verdad o uno de los suyos disfrazados para observar que la charla fuera bien?

London Gin.

Era la manera que se refería cuando ellos...

Que idiota.


Sherry dejó un pequeño sobre con varias fotografías sobre la mesita de cristal para que el político lo abriera con cuidado, esparciendo su contenido por la mesa, eran unas fotos de sí mismo con un niño muy parecido a él, a excepción de los ojos verdes.

–¿De dónde ha sacado usted esto?

–Verá, nuestras fuentes son magnificas –empezó su don del engaño, gracias a los datos dados por Gin todo iba a ser muy sencillo –, los ojos de ese pequeño no son ni suyos ni de su querida esposa –observaba fríamente al político –. Según nuestros datos, tiene que tener unos adorables diez años... qué casualidad que hace diez años usted estuviese de excedencia diplomática en Brasil. ¿Puede ser que se trajese unsouvenirespecial?

El político tragó saliva sin decir nada, el sudor perlaba lentamente de su frente. Sherry continuó.

–Lleva usted casado treinta años, aunque su devota esposa nunca ha podido darle un hijo. Quizás, quiera saber cómo comentario personal mío, que los mestizos no somos nada bienvenidos en Japón.

El caballero tomó una botella de licor y vertió el contenido en los dos vasos. Intentaba congraciarse con ella, quitarle tensión al momento.

–Oh, no bebo gracias –respondió Sherry con un gesto de negación.

–Una noche es una noche –la voz del caballero era serena, estaba acostumbrado a ser sobornado, dejó el vaso cerca de la mano de la joven y alzando el suyo para brindar.

No quedaba otra, cogió su vaso y brindo, cerrando sus ojos para dejar que aquel fuerte licor quemara su garganta. El sabor era horrible.

–Gracias por las fotografías –volvió a llenar ambos vasos –, ¿Qué es lo que queréis?

–Sabemos que está metido en el mundo de los negocios inmobiliarios –repasaba en su mente aquellos datos de la Organización –, solo nos interesa que nos done una de sus instalaciones para nuestros experimentos.

–¿Farmacéuticos?

–Sí.

Volvió a sonreír bebiendo nuevamente un vaso de aquel licor, esperaba que ella imitara el gesto. Suspiró para bebérselo de un solo golpe. Asqueroso y con el estomago vacío peor.

–¿Qué ganaría yo? –volvió a llenar los vasos hasta arriba por tercera vez, ofreciéndoselo a la chica –, no me importa perder mi mandato por mi hijo.

–Disculpe... ¿Me está intentado emborrachar?

–En absoluto... –sonrió brindando, él se lo bebía con mucha facilidad mientras que para ella era un suplicio –, solamente quiero disfrutar de esta preciosa velada con una mujer tan bella.

Sherry bebió por tercera vez ese horrible veneno, sintió como debajo de la mesa una mano le acariciaba una de sus piernas. Dejó el vaso de un fuerte golpe.

–Ahora entiendo porque tanto hijo ilegitimo –se mofó rechazando esa mano apartando su pierna, su mirada se volvía más fría –, yo no estoy en el trato.

–Es una lástima, eres muy guapa –encendió por primera vez un cigarro, Sherry deseó que se le cayera sobre el licor y se prendiera fuego –, ¿Fumas?

–No.

Abrió su bolso para sacar el último sobre, este pesaba mucho más. Lo colocó de un corto y seco movimiento sobre la mesa.

–Esto también me gusta –abría el sobre bajo una mirada de pura soberbia al contemplar el dinero –, ¿de verdad que no entras en el trato?

–De verdad.

–Es una pena.

Sherry salió victoriosa de aquella sala, solo tuvieron que acabarse entre ambos la botella de licor y aguantar varias palabras lascivas de aquel hombre que intentaba con desespero llevársela a su habitación, tenía los papeles que quería y de manera solitaria.

Sentía como su cuerpo ardía a causa de la pequeña embriaguez que llevaba, ese hombre pensaba que borracha iba a aceptar su invitación. Estaba mareada, necesitaba encontrar los baños como fuera.

Agradeció que por los pasillos corriera una agradable brisa, poco a poco llegaba a su querido destino, por suerte no había nadie en los lujosos aseos. Un fuerte vuelco del estomago hizo que Sherry deseara vomitar en uno de los baños libres.

Y vaya si vomitó.

Toda la botella fuera.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Dom Oct 02, 2016 5:53 am

WOO...
ya paso un año...
Nuestra Sherry esta más grande...

que onda ese tipo??

espero que pronto pueda leer el sig. cap.

ella es delgadita...¿por que hacer dietas?

ay...amo tu fics.

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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Mar Oct 04, 2016 9:56 pm

Lamento la tardanza, he estado todo el día afuera ToT

XLIX

Sherry se refrescó el rostro con el agua que emanaba del dorado grifo, con desespero enjuagaba su boca una y otra vez para quitarse aquel asqueroso sabor del licor pero era imposible.

           Salió de allí bien arreglada y peinada, como si no hubiese pasado nada. Con los papeles aún encima, tenía que buscar a Gin pero no sabía que él ya la había encontrado, su mirada se cruzó con la suya nada más cerrar la puerta.

–No hacía falta que te bebieras toda la botella mujer –se mofó Gin al ver las sonrojadas mejillas de Sherry.      

–Tenía que contentar a TÚ cliente, era eso o irme a la cama con él.

           No podía enfadarse con él, estaba cansada, apoyó la frente sobre su torso: el frío de la gabardina hacía que se encontrara mejor. Agradeció que le dejara disfrutar de ese momento durante unos minutos, Gin se estrechó más con ella, no le molestó era la única persona que permitía que la tocase. Escuchaba detrás de sí las diferentes conversaciones de la gente que iba y venía, respirando el olor a tabaco que desprendía el hombre.

–Ya me encuentro mejor... –se separó finalmente de él, dándole los valiosos papeles –, saldré fuera al fresco, cuando termines llámame y te esperaré cerca del auto.

           Gin asintió con la cabeza, con una de sus manos acarició el labio de Sherry para darle un beso que nadie pudo ver gracias al telón creado por los cabellos de plata, ella sabía que seguramente luego le llevaría a su hotel para pasar el resto de la noche juntos.

–No tardes –susurró al separarse de sus labios.

–Lo intentaré.

           Observó como Gin se mezclaba con la oscura multitud, con el motivo de la fiesta de despedida era difícil saber quién era de la Organización y quién no. Sherry se mordió el labio, necesitaba despegarse de toda aquella energía negativa.

           No iba ser tan fácil, por horror de ella las mujeres de antes estaban afuera con sus lujosos abrigos conversando entre sí. Si conocían a Gin tenían que ser altos cargos y no quería ningún problema, necesitaba buscar otra opción.

–Qué pena que la terraza esté cerrada –escuchaba la conversación de una pareja que ya marchaban de la fiesta –,  me hubiera gustado enseñarte las vistas.

Es verdad, la terraza, Gin la necesitaba por alguna razón.

Seguramente estaría vigilada por sus hombres.

Por probar no perdía nada.

           Agradecida por la nueva información se adentró nuevamente en la fiesta para acceder al ascensor donde se subió junto a otras personas, llegando al único destino que podía ir. Dudosa se paró en frente de la puerta metálica, llamó como solía hacerlo Gin.

–¿Qué quieres mocosa? –un hombre corpulento abrió la puerta pistola en mano, Sherry no se sintió intimidada, era normal siempre estaba encerrada en los laboratorios y poca gente la conocían físicamente –, vete de aquí si no quieres un regalo de metal.

–Yo de ti no le daría ese regalo de metal, te lo devolverían –la voz de Rye aparecía más alejada de ellos, quería saber que estaba ocurriendo –, es Sherry.

–¿S-Sherry? –miraba incrédulo a la joven de arriba para abajo para luego mirar sus ojos, esta se la devolvía con una mirada vacía de indiferencia.

–Solo venía a tomar el aire –entró fríamente sin mirar a nadie de los que estaban allí –, no sabía que trabajabas para Gin, Rye –remarcó con fuerza ese último nombre que se había ganado Dai con tanto esfuerzo durante aquel año.

           Rye examinó atentamente a la joven, pocas veces podía ver en persona a Sherry, era doloroso decirle cada noche a Akemi que no la había visto, Gin la protegía muy bien de los curiosos. Cada vez se la veía más fría y reservada, era tan distinta a su hermana.

–No tengo ese honor –sonrió apoyando el rifle francotirador en el suelo –, trabajo para quien le acompaña.

           Sherry no contestó, indiferentemente se dirigió más adelante para apoyarse sobre la barandilla, desde allí se podía observar perfectamente como Gin y otros hombres tenían una especie de charla con otra persona en un oscuro callejón.

–¿Cómo está Akemi? –preguntó con los brazos cruzados sin dejar de mirar hacia abajo, escuchaba como Rye se colocaba a su lado para apuntar con el rifle a su enemigo.

–Preocupada por ti.

–Tendría que preocuparse más de lo suyo que por lo mío.

            Rye le miró sorprendido, no esperaba aquella respuesta tan fría, seguía mirando al infinito con una mirada vacía, inexpresiva. No quedaba rastro de aquella Sherry que conoció hace un año, la que se preocupaba por los demás, por su hermana.

           Observaba como la única luz de pureza que había encontrado en la Organización había sido consumida y corrompida por la oscuridad de Gin. Como poco a poco se convertía en su reina de alas negras, pobre de quien faltará el respeto en la Organización a su reina que usurpaba lentamente el trono a Vermouth.

–¡Rye! –llamó Sherry su atención señalando donde estaban los demás –, ¡Ese hombre!

           Miró rápidamente por la mirilla microscópica hacia su objetivo para saber a qué se refería Sherry, habían matado a la persona con la que se habían reunido de un sordo disparo. Gin estaba buscando algo en los bolsillos del difunto pero detrás de él ocurría algo extraño: Uno de los hombres de negro sacaba algo lentamente de su chaqueta.

           El presentimiento de Sherry era el correcto, estaba sacando un arma para matar a Gin. Una silenciosa y fina bala salió el rifle de Rye para chocarse rápidamente contra el arma del traidor, en pocos segundos ese hombre yacía muerto en el suelo bajo la Pietra Beretta de Gin.

–¿Un traidor? –su rostro estaba pálido del shock, todos los hombres que había allí arriba se asomaron a su lado para ver la inesperada situación. Gin pateó con rabia el rostro sin vida del hombre de negro antes de entrar al recinto.

–Más que un traidor parecía que tenía algo en contra de Gin –desmontaba con agilidad el arma, era mejor salir de allí antes de que alguien encontrase los cuerpos –, ¿No sabías que Gin tiene enemigos hasta en la misma Organización?

           Sherry no contestó, se limitó a mirar con la cabeza baja, los oficiales esperaban las órdenes del superior para salir de allí: RUM. Seguramente Gin estaba contactando con él ahora mismo en el edificio o en el ascensor.

–¿Has visto alguna vez en persona a RUM? –susurró con cuidado en la oreja de la chica para que nadie más les escuchara, colocando la mano encima de su fino hombro, esta lo rechazó con un leve movimiento.

           Sherry negó con la cabeza.

–Nunca lo he visto, aunque esté con Gin mi apartado es el laboratorio y de ahí no salgo.

–¿Nunca te ha hablado de él? –ella casi siempre estaba a su lado, tenía que haber visto u oído algo.

–Algo sí he oído, todas las noches están en contacto o le manda archivos al fax –ambos veían como algunos hombres de negro se acercaban a ellos seriamente, al parecer no les gustaba que estuviera hablando tanto tiempo con ella –, no te voy a decir nada más, ni lo intentes.

–Antes me caías mejor.

           Sherry soltó una leve rosa con los brazos cruzados, dio dos pasos hacia adelante para que aquellos hombres de negro se calmaran y dejaran de acercase a su localización, dando por finalizada la conversación.

–¿Qué haces aquí Sherry? –Gin entró en la terraza, un solo gesto fue suficiente para que ella se colocara a su lado para cogerla con fuerza de la cintura, ella se limitó con un leve movimiento de hombros –, ¿Quién ha disparado? –Rye dio un paso hacia adelante como respuesta. Gin sonrío fríamente –, me gusta tu puntería, tengo un trabajo para ti pero la próxima vez haz el favor de disparar en la cabeza.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Jue Oct 06, 2016 5:46 am

Ooh...nuestra Sherry...

¿Reina de la oscuridad? T.T
Gin...¿que le haces?
Ya la moldea a sus gustos

Akai tiene muy buena puntería, es increíble.

Bueno, espero que pronto puedas actualizar, amo tu historia, de verdad que si.

Me pregunto si le queda más que sufrir antes de la muerte de su hermana..

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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Sáb Oct 08, 2016 1:38 pm

L


Sherry se despertó de golpe con un bajo grito de terror, incorporada en la cama de Gin. Examinó a los pocos minutos cada punto de aquella habitación para orientarse y calmarse.

–Una pesadilla... –se sentía ridícula al sentir su respiración agitada, apoyó la mano sobre su frente sudada, no era ni la primera ni la última pesadilla que había tenido en semanas.

La oscuridad que le envolvía en el silencio de la noche no la ayudaba a relajarse, todo lo contario: en su pesadilla también había oscuridad. Necesitaba sentir que estaba en la realidad, a salvo.

Se levantó de la cama, vistiéndose con el camisón que Gin le había quitado horas atrás, cerrando con suavidad la puerta de la habitación detrás de sí. El sonido continuo del fax hizo que fuera a la sala principal. No paraba de salir fotos de objetivos, mapas, todo tipo de horarios e indicaciones que le mandaban desde arriba, del mismo Anokata o RUM, tenía que evitar mirar lo máximo posible aquellos papeles.

La televisión también estaba encendida con las noticias nocturnas de Japón, pero sin el audio. No había ningún rastro de Gin. Sherry se tumbó en el sofá, apoyando su cabeza sobre uno de los blandos reposabrazos, observando las imágenes sin sonido.

Una vez calmada, sus parpados volvían a ceder para entrar bajo el dulce hechizo de Morfeo, estaba agotada de la fiesta y sus contratiempos.

Gritos. Acusaciones. Disparos.

Muertes. Akemi. La muerte de Akemi.


Sus ojos se abrieron con las pupilas contraídas por el terror, su corazón latía con fuerza juntamente con su respiración. Un fuerte olor a tabaco avisaba de que Gin esta vez sí se encontraba en la misma estancia, sin incorporarse miraba las noticias que tenía en frente, en el reloj de la esquina del televisor avisaba de que había dormido una hora exacta.

Escuchaba como Gin hablaba por teléfono en otra habitación, aunque no podía escuchar la conversación su tono de voz era más serio de lo normal, solo pudo entender una frase:

–Me lo imaginaba, esa puntería es típica de la elite del FBI.

Cerró sus ojos vencida por el cansancio, apenas podía mantenerse despierta por más tiempo, aunque temía volver a tener otra pesadilla.

Gritos. Golpes.

–Sherry –alguien la rescató de su nueva pesadilla, estaba sentado al lado de ella con la mano sobre su cintura –, ¿Sigues con las pesadillas?

Asintió con la cabeza, incorporándose apenas con fuerzas para apoyarse sobre el torso de Gin, no podía más, solo quería dormir una noche. Envidiaba la resistencia física de éste contra el sueño.

–Tengo un mal presentimiento –las palabras salían sin fuerzas de su boca. Notaba como Gin pasaba la mano enguantada bajo sus rodillas y otra por su espalda para llevarla en brazos hasta la cama, no le gustaba que estuviera entre sus archivos de la Organización.

–Sherry.

–¿Mmm?

–Nada, duerme, mañana será un día muy largo –ordenó, depositándola sobre la cama.



Gritos.


–¡¿Quién os ha dado permiso para entrar aquí?!

Sherry estaba furiosa, hacía poco que la calma que había en sus laboratorios se esfumó como el humo al escuchar como golpeaban con fuerza la puerta principal. Los trabajadores se encontraban inquietos al fondo de la sala con ella en cabeza, nunca se sabía quién podía morir ese día.

No hizo falta abrir la puerta, de un disparo rompieron la cerradura y un grupo de hombres trajeados de negro entraron en la estancia con una sonrisa fría en sus labios.

–Venimos a buscar a la superiora de este sector... –contestó uno que parecía el líder del grupo –, y al parecer esa persona eres tú.

Sherry se mordió el labio temblando de pura rabia, no entendía bien que estaba pasando, pero no podían ir por su territorio como si nada y menos sin avisarla.

–Para eso no hace falta molestar a mis trabajadores y pausar su trabajo –gruñó, no se iba a mover de ahí sin la autorización de Gin –, ¿Qué es lo que queréis?

–Necesitamos que nos acompañe a un lugar.

Generic se colocó delante de Sherry, ésta se sorprendió, aunque llevaban un año sin hablarse se respetaban mutuamente. Había observando a la distancia como daba un estirón increíble, dejando lentamente aquel cuerpo de niño para convertirse en un fuerte y apuesto hombre.

–No sé puede marchar sin la autorización de Gin –defendió a su superiora colocando un brazo delante de ella para que no la tocaran –. Si se va así sin más TODOS tendremos problemas.

–Sabemos que tiene su completa supervisión –se rieron, la tensión estaba aumentando cada segundo que pasaba –, tenemos la autorización chico, no te preocupes.

–Queremos verla si no os importa.

–Lo siento no tenemos tiempo para ello.

Chasqueó los dedos para que uno de ellos agarrara el brazo de la chica, forcejeó haciendo que sus compañeros saltaran a protegerla. Como decía Generic, si Sherry salía de allí sin estar Gin delante todos tendrían serios problemas. Al ver como la situación se descontrolaba uno de los altos cargos sacó su pistola para disparar al aire.

–¡¡Estaos quietos y poneos al trabajo!! –amenazó uno de ellos, Generic observó como Sherry se sujetaba sin fuerzas a una de las esquinas de la puerta para evitar salir de allí.

–¡¡Generic!!

–¡¡Sherry!! –intentó alcanzarla pero un puñetazo le atizó en el estomago, arrodillándose en el suelo del dolor perdiéndola de vista –. ¡¡Maldita sea, nos mataréis a todos!!



Acusaciones.

–¡¡Ella no está metida en esto!! –gritó Akemi al ver como esposaban la mano de Sherry a su lado –. ¡¡El problema es conmigo!!

Sherry observaba el rostro de su hermana sin saber que decir, ambas estaban en un pequeño almacén del puerto, la brisa marina se colaba por los huecos de la madera. La situación no era muy favorecedora y ella lo sabía: era el lugar favorito de los altos cargos para los interrogatorios o eliminación de traidores.

–¿Vamos a morir, verdad? –rompió el silencio de aquella tensa situación, encendieron un enorme foco delante de ellas, cegando sus miradas con la intención de no poder ver a sus ejecutores.

Una pistola recorrió de abajo a arriba la fina garganta de la científica, golpeando suavemente su boca para que se callara. Disfrutaba viendo su acelerada respiración, su sudor, sus ojos cerrados para vivir el momento lo mínimo posible.

–¡No toques a mi hermana pequeña! –sacó el arma que tenía escondida para disparar con éxito a aquella silueta –. ¡¡Os he dicho que ella no sabe nada!! –recibió dos disparos como respuestas, cayó de rodillas bajo los brazos de Sherry.

Akemi se mordió el labio para soportar mejor el dolor, saboreaba la sangre.

–Lo siento Shiho...

–No te preocupes –negó con la cabeza, sus lagrimas caían al notar el calor de la sangre en las manos –, no sé qué está pasando Akemi, explícamelo por favor.

–¿No te lo explicó Gin?

–No, no sé nada.

–Es mejor así, aunque te haya involucrado sin querer, espero que lo entiendas.

–No cierres los ojos –suplicó, deseaba con todo el fondo de su ser despertarse de aquella negra pesadilla –. Piensa en Rye, te está esperando.

Akemi sonrió cerrando los ojos para dejarse llevar por aquella oscuridad que la esperaba, Sherry sintió como un peso muerto empujaba sus temblorosos brazos hacia abajo, no, no podía ser... Escuchaba el coro de risas detrás de aquella oscuridad, enfureciéndola lentamente. Con la cabeza baja mirando a la nada y el flequillo tapando su mirada sentía como su cuervo interno se iba despertando.

–¡Ya solo queda una! –parecía como si matarlas fuera un juego divertido del cual todos querían participar, Sherry cogió con sigilo la pistola de su hermana que se hallaba a sus pies –, además la más valiosa, el juguetito de Gin.

Sherry miró por lo que creía que sería la última vez el rostro de Akemi, dejando su cuerpo con cuidado sobre el suelo. Se levantaba lentamente sin levantar la mirada.

–¿Tienes algo que decir?

–Sí –mostró una mirada digna de la Organización apuntando con la pistola hacia la luz -, ¡prefiero mil veces morir de pie que vivir de rodillas para vosotros!

Disparó como le enseñó Gin, reventando aquel enorme foco para dejar todo el recinto en una completa oscuridad. Con mirada vacía mirando al infinito sintió como de la gran explosión del aparato los pequeños cristales volaban en su dirección, arañando la ropa y su rostro mientras sus cabellos volaban. Bajo una fría sonrisa de satisfacción bajó el arma, esperando la inmediata respuesta.



Disparos.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Sáb Oct 08, 2016 9:03 pm

WOOOOOO
NO LO PUEDO CREER!!!

IMPACTADA!!!!

YME ENCANTA!!!!1

De verdad amo el fics, amo tu forma de escribir y como desarrolas los personajes.

espero la actualizacion con ansias :p
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Mar Oct 11, 2016 1:00 pm

LI


–Generic necesita tu ayuda.

–No.

Sherry miró a Gin por el rabillo del ojo, para después reservada y distante volver a admirar el paisaje nocturno que daba la gran ventana de su lado. La música de piano ambientaba aquel restaurante de categoría. Hacía casi más de un año que la habían trasladado a Tottori junto con su hermana mayor, apartadas en cuarentena de todos los altos cargos, incluido de Gin, esperando sin saber que iban a hacer con ellas.

–Necesitamos que vuelvas a Beika.

–Te vuelvo a repetir que no es mi problema.

Gin examinaba a la mujer que tenía en frente. Sherry acababa de cumplir 18 años y como una bella rosa, se había abierto para mostrar todo su esplendor, pero como toda flor tenía sus espinas para herir a aquel que fuera a tocarla. Cada vez se parecía más a su madre, Elena. Era alta y esbelta, con unas curvas muy bien definidas que a él le encantaban a pesar de que ella las odiase. Su rostro era delicado cual porcelana pero su mirada mostraba que era fría y fuerte como el hielo, ese color contrarrestaba con sus labios rojos como el fuego.

–¿Es tú última respuesta?

–Sí.

Se cruzó de brazos acompañado de un leve suspiro de agobio, quería salir ya de allí, una noche más estaban intentando que volviera a Beika sin su hermana. Gin era la última carta para intentarlo pero no iba a ceder, llevaban un año sin comunicarse.

Los primeros días de hospital fueron muy duros para ella, nadie les contaba nada y sobrevivieron de milagro. Akemi estaba herida de gravedad pero estable mientras que Sherry estaba ilesa ya que gracias a la oscuridad que creó no lograron acertarle. Le dolía más que cualquier bala en el corazón el saber que Gin no le iría a visitar. Pensaban que iban a morir hasta que una breve visita de Generic, les aclaró que aquello que pasó en el muelle: Aquella emboscada no estaba a la orden de los superiores, sino que unos pocos decidieron imponer su propia justicia.

Todos los que estuvieron involucrados habían muerto de causas extrañas.

–¿Cuál es el problema Sherry?

–¿En serio? –ésta vez sí cruzaron las miradas durante toda la cita, el azul contra el verde –, ¿¡No contactas conmigo durante un año y ahora te presentas como si nada?!

Gin no contestó, inexpresivo, contemplando como su mal genio también había crecido.

–¡¿Sabes lo que he tardado en poder olvidarte y hacer una vida nueva en este lugar?! –se levantó bruscamente de la silla, no sin antes regalarle una mirada de puro odio –, ¡Vete a la mierda Gin!

¿Ahora le insultaba? Eso era nuevo.



Caminaba a un ritmo rápido entre aquellas calles vacías, con la cabeza bien alta, dignamente. Sentía como su corazón latía con dolor, verle le causaba ese dolor, pero no le iba a permitir que lo disfrutara. Con rapidez sacó las llaves de su bolso, estaba a pocos metros de distancia de su casa pero al llegar a la puerta observó que alguien llegó antes que ella.

–¿No quieres hablarlo como personas civilizadas?

–¿Desde cuándo eres tú una persona civilizada? –el cruel y sarcástico comentario salió de la boca de Sherry, intentando abrir la puerta –, no hay nada de qué hablar.

–No me hagas ir a las malas –amenazó cerrando la puerta para que no pudiera acceder al interior –, dime tus malditas condiciones.

–No me pienso ir sin mi hermana.

–Pues que se venga también, cabemos todos en mi coche.

–El libro de mi padre.

–Te será devuelto.

Sherry se mordió el labio bajo una fría mirada de incredulidad.

–¿Me estás tomando el pelo?

–En absoluto.

–A la mínima que note algo extraño me vuelvo a este laboratorio.

–¿Alguna cosa más?

Ambos se miraban atentamente, envueltos en una tranquilidad que solo se podía disfrutar las noches de verano. Un corto viento movió los cabellos de la joven junto a su perfume que disfrutó Gin en silencio, como había echado de menos aquel olor.

–Tu supervisión –habló después de unos minutos.

–¿Qué pasa con ella?

–No la quiero, más bien, no te quiero ver durante mi estancia allí.

Gin se sorprendió ante aquellas palabras.

–No puedes ir sin supervisión de un alto cargo –se burló con una fría sonrisa –, y menos en vuestra situación actual.

–Pues que me vigile otro.

–¿Quién?

Sherry apartó la mirada intentado recordar los pocos cargos que conocía. Gin no se podía creer como había cambiado la situación. Recordaba cuando la cogió por última vez en sus brazos en la habitación, sabiendo que no la iba a poder ver en un tiempo. Un tiempo, no un año… y todavía no habían logrado encontrar a Rye, Vermouth se llevó un disparo de regalo en Estados Unidos cuando fue a su caza. Odiaba hasta el fondo de su ser a ese maldito traidor del FBI por tambalear lo que tanto le había costado lograr: la confianza de Sherry.

Sabía que no se había relacionado con ningún otro hombre desde su separación pero la rabia se controlaba de él al saber que no podía verla, controlarla. Deseaba ahora aprovechar la situación para poder abrazarla, invadir su boca, su cuerpo, escuchar su nombre con placer. Probar el sabor del Sherry con 18 años, seguramente desnuda estaría más espectacular que antes.

Ese deseo de poseerla bajo sus fuertes brazos otra vez, tenerla a su lado, en su vida después de tanto tiempo, se escondía bajo su mirada fría esperando una respuesta.

–Tequila –nombró haciendo que este volviera en sí.

–¿Tequila?

–Sí, eso he dicho.

–Estás de broma…

–No, no bromeo.

–Me estás cabreando Sherry.

–Esas son mis condiciones, díselo a RUM o si prefieres a tu querido Anokata.

Gin golpeó con furia la puerta, cerca del rostro de Sherry. Nunca había visto esa reacción en él, un escalofrío recorrió toda su columna al escuchar el fuerte impacto pero pudo disimularlo bien con un rostro de indiferencia. Cuantos más años estuviera entre ellos, más sus sentimientos se guardarían en el pequeño baúl de su corazón; con el paso del tiempo había aprendido que mostrar debilidad significaba el fin.

No era justo que ahora él se pusiera así, había tardado seis meses en convencerse de que no iba a recibir ninguna llamada suya, ninguna visita, ninguna carta… ni siquiera se dignó a verla como estaba en el hospital. Se mordió la lengua, la rabia se apoderaba de su mirada y el cuervo que despertó con ella como forma de protección la controlaba.

–Como quieras… –controlaba sus palabras acompañadas con ira –, tenlo todo preparado para mañana, saldremos a primera hora.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Vie Oct 14, 2016 7:42 am

WOO

CADA VEZ MEJOR

ME ENCANTA!!!!!!!!!

<3_<3

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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Vie Oct 14, 2016 12:05 pm

LII



–Residencia Kudo... –acarició la placa de la gran residencia antes de entrar.

          Hacía dos meses que había vuelto a su querida Beika y, con ello, a su añorada rutina que dejó un año atrás. Todo estaba justamente como lo recordaba, parecía como si nunca hubiera pasado nada, solo que Rye no estaba.

          Daba igual las veces que entrase en aquella mansión, la decoración era exquisita, se notaba que quien vivía ahí era una actriz famosa y un gran novelista junto con su único y mimado hijo. Varios hombres de negro se hallaban en el interior, comprobando minuciosamente cada detalle: polvo, colocación de objetos, huellas, el mismo aire que se respiraba  era importante ver que todo estaba igual que la primera inspección que hicieron.

          Tequila se acercó a la joven haciendo que ésta sacara ambas manos de la bata, le estaba ofreciendo unos guantes negros.

–Recuerda, si quieres acompañarles en la investigación intenta no estorbar.

–De acuerdo.

–No dejes nada, ni toques nada.

–Lo sé, desaparecer como el humo.

          Observó cómo éste se marchaba del lugar para irse a una misión, sabía que con tanto hombre de negro alrededor la chica no haría ninguna locura. Sherry examinó con calma su alrededor, tenía que repasarlo todo de nuevo y la casa era enorme.

          Tenía que buscar alguna prueba de que estaba muerto por culpa de su veneno; no había noticias sobre su muerte en un lugar tan concurrido, entrevistas o prensa rosa por ser el hijo fallecido de unos padres tan famosos, y lo más importante que todos actuaran como si no hubiese pasado nada  ala Organizaciónle parecía todo muy extraño.

–Shinichi Kudo –recitó su nombre observando una pequeña fotografía que había cogido de un escritorio, al parecer había entrado de nuevo en la habitación del chico. Era una foto donde salía junto con una chica de su misma edad, ambos sonrientes, felices. Esa adolescente tenía un gran aire a su hermana, si no fuera por el flequillo.

          Suspiró dejando con cuidado la foto en el mismo lugar de donde lo había cogido, envidiaba a la pareja, cuando estaba con Gin solo le podía ver por las noches y si él no tenía misiones, nunca habían ido a ningún sitio juntos.

                      Aún no había tenido el valor de hablar con él, su orgullo se lo impedía.

–¿Qué...? –salió de su boca con el rostro totalmente pálido.

Dentro de sus profundos pensamientos, subconscientemente, seguía examinando la habitación, buscando alguna prueba. Su incrédula mirada observaba como unos de los cajones de la cómoda se hallaba vacía.

Vacía...

Hace un mes no lo estaba...

No, no lo estaba.


Abrió rápidamente sus documentos donde anotó que había en cada cajón. Sus latidos resonaban en su pétreo pecho, sintiendo como la sangre se enfriaba a causa de su hallazgo. Había perdido toda la esperanza de que estuviera vivo pero...

Ropa de niño.

Pero el tenía dieciséis años.

La demás ropa estaba en su sitio, menos esa.


         Tiró los documentos al suelo, colocando sus temblorosas manos sobre su pecho, necesitaba calmarse, si no los demás sabrían que había encontrado algo importante. ¿Por eso no había noticias de su muerte? ¿La APTX4869 había funcionado? Necesitaba verlo con sus propios ojos para creerlo. No podría decírselo a nadie y menos a Gin, le darían caza y estaría muerto antes de que llegase a ella, él y su alrededor.

–¿Los micrófonos de su aula no han descubierto nada? –se escuchó en el pasillo, aquella voz la conocía tan bien. No podía replicar sobre que Gin estuviera por ahí, él solicitó la investigación.

–No, solo una chica preocupada por su desaparición pero nadie más dice nada.

–¿Sería un problema para ti que estuviera vivo, verdad? –Sherry cerró la puerta tras de sí con fuerza –, ya te dije que ese defecto tuyo de olvidar los rostros de quien matas te traería problemas.

–¿Qué haces tú aquí?

–Investigar tu error de plata.

–¿Ahora te preocupas por mí?

              Sherry sonrió como respuesta ante el sarcástico comentario de Gin.

–Como inventora del veneno les acompaño en sus investigaciones.

–Entonces, si sigue vivo sería porque TÚ veneno falló.

–Eso os pasa por utilizar cosas que no sabéis que es, me tenéis harta.

–Si yo caigo tú caes Sherry.

–Eso no me preocupa, está muerto, aquí no vive nadie desde que le distes el veneno.

          Gin sonrió maliciosamente, observando atentamente el comportamiento de ésta,  ella contestó a su mirada con una de indiferencia. Cruzó los brazos contemplando como el hombre de negro que conversaba con Gin marchaba de allí por la tensa conversación.

–¿Qué te hace pensar eso?

–Todo –encogió los hombros mirando hacia un lado, había llenado el cajón vacío con la demás ropa para tapar la prueba –. No hay muestras de vida en ningún lado, traerme su certificado de defunción mañana a primera hora y lo firmaré.

          Gin atrapó a Sherry entre sus brazos, colocando su rostro muy cerca del suyo, ésta se apoyó instintivamente contra la pared sin dejar que la intimidara. Miraba sin un punto fijo mientras éste levantaba su barbilla para que sus ojos estuvieran a la misma altura.

–No vas a firmar nada hasta que yo no crea que está bien muerto.

–Gin –sentía el cálido aliento de éste en su cuello. Todo su cuerpo reaccionó con una sensación electrizante recorriendo su espina dorsal –, he visto el listado de victimas y están todos muertos, él no va a ser una excepción –cruzó su mirada con la suya, como odiaba cuando el rostro del hombre mostraba su parte más macabra –. Observa la casa, está todo igual que hace un mes, todos tus perros te dirán lo mismo que yo.

–Te vuelvo a repetir, hasta que YO no lo vea TÚ no firmarás nada.

          Sherry se mordió el labio, encontró una mota de excitación en la mirada de Gin. Sabía que tenía toda la razón del mundo, todo había ocurrido durante aquella misión y él, como responsable, tendría que dar el visto bueno al ver  pruebas físicas o un cadáver.

Necesitaba entrar en su portátil para poder acceder a sus archivos y alterar el registro de defunción de Shinichi Kudo, así podría enviarlo desde este mismo a los altos cargos y poder lograr el deseado certificado.

¿Cómo iba a hacer algo así?

Estaba loca solo de pensarlo.

Era demasiado arriesgado hacerlo por su cuenta.

Y ni de broma le dejaría acceder al portátil.

Era una locura, pero necesitaba a ese chico.


          Su mirada seguía conectada con la fría de Gin, sumergida en sus pensamientos, necesitaba hacer algo, si no irían a por él.

Shinichi Kudo, me tendrás que estar muy agradecido.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Lun Oct 17, 2016 11:15 am

LIII


Una silueta subía lentamente las escaleras solitarias de los laboratorios, lo único que se escuchaba eran sus pasos lentos. Hoy era el día, tenía los papeles actualizados de la apoptixina en su poder para dárselos una vez más al contacto más cercano a Anokata, Gin. En sus pensamientos aún recordaba la conversación que tuvo la tarde anterior.
–¿Enserio me estás pidiendo un narcótico para drogar a un alto cargo?

Ambos hablaban en una baja frecuencia para no ser escuchados, instintivamente Sherry miró a sus espaldas para estar segura. Todos los trabajadores hablaban entre sí.

Generic seguía sorprendió por la extraña propuesta de su compañera. Hacía años que no se acercaba a su escritorio, un sentimiento de añoranza envolvió su cuerpo.

–Sherry, solo por hablar de ello te podrían cortar la cabeza.

–Es urgente Generic por el bien del experimento y de la Apoptixina –aunque le estaba suplicando un favor sus palabras junto a su mirada no mostraba expresión alguna. Ella sabía perfectamente que cada día que pasaba más investigaban a Shinichi Kudo junto su entorno más cercano, la caza podría empezar en cualquier momento –. Solo te pido que no me hagas preguntas.

–¿Cómo no te voy a preguntar? –se mofó de su compañera –. Sherry porque soy yo, si no pensaría que quieres traicionar a la Organización.

–No voy a traicionar a nadie si es lo que quieres oír, solo es que necesito acceder a un sitio pero con esa persona despierta no puedo.

Generic suspiró, en verdad quería entender a su compañera pero su personalidad cada vez era más cerrada y reservada lo complicaba mucho. Finalmente bajó la mirada como señal de rendición, era demasiado terca.

–¿Estamos hablando de un alto cargo o de Gin?

Sherry abrió los ojos de par en par sorprendida.

–¿Qué diferencia hay?

–No sé si lo sabías pero el cuerpo de Gin es totalmente inmune a los narcóticos, siempre cogen mi prototipo y se lo inyectan a unas bajas dosis para que su cuerpo se acostumbre –explicó –. Lo poco que le podrías hacer con mis drogas sería adormecerle un poco, lo suficiente para que pudiera responder despertándose con un disparo o algo.

–Vaya.

Era un nuevo dato importante que tenía que tener en cuenta para el futuro.

–No tengo nada para darte Sherry, lo siento.

–¿Sabes? No importa –hizo una pequeña mueca de importencia, aun tenía algunas pequeñas costumbres de cuando estaba con Gin –, además tampoco sabría como dárselo, después de tanto tiempo ignorándolo le parecería extraño que quisiese contacto con él.

–Crea alguna situación para que él venga a ti.

–No se me ocurre ninguna –sonrió levemente pillando por sorpresa al joven científico, hacía mucho que no veía aquellos sensuales labios sonreír –. Muchas gracias, se me olvidaba lo cómodo que era hablar contigo sin que tuvieras que ir detrás de Vermouth contándolo todo.

–Eres un poco rencorosa.

–Lo he aprendido gracias a vosotros –dedicó una fría mirada antes de volver en silencio a su escritorio.

–Vermouth... –murmuró su nombre, una sonrisa torcida se esbozó en su rostro al recodar a la cruel asesina de rubios cabellos que lo estropeó todo.

Un recuerdo fugaz.

Fue fugaz pero lo vio.




Volvió a la actualidad al escuchar como unos pasos le acompañaban con la lenta subida de aquellas escaleras sin fin. Seguramente Gin estaba un par de pisos más abajo, recorrió el pasillo para abrir finalmente la puerta correspondiente a su laboratorio.

Un rayo iluminó la sala antes de que pudiera encender las luces, avisaba que una enorme tormenta acechaba. Segundos después los pasos traseros cesaron muy cerca de él.

–¿Tienes los informes? –encendió Gin un cigarro, menos mal que Sherry no estaba para verlo. Odiaba que fumase cerca de las muestras que tanto le costaba sintetizar.

–Sí, puntuales, como siempre –Generic acercó la valiosa carpeta a su superior, después de dos años ya medía más o menos como él pero seguramente en fuerzas le ganaba. Gin cogió de mala manera los papeles para observarlos antes de llevárselos. Le molestaba madrugar y era muy pronto porque una de las condiciones de Sherry lo pedía, no quería verle.

Generic apretó con el puño tembloroso un pequeño bote de cristal que escondía dentro de su bolsillo, lo que iba a hacer era una locura pero se lo debía a ella. No sabía que iba a conseguir con esa droga pero lo que le faltaba era contactar directamente con Gin.

Tenía que hacerlo, por ella, por verla de nuevo sonreír. Pagarle de algún modo el daño que le causo a su ahora frio y dañado corazón. Observó por última vez el rostro frío pero sereno del mejor asesino de la Organización que fumaba delante de él antes de cerrar los ojos y abrir la boca. Estaba preparado para pelear, el dolor que iba a venir o incluso morir.

–Al final no seguí tu consejo –milagrosamente consiguió que su voz no temblara, tenía el puño todavía cerrado para proteger la droga que luego le daría a Sherry.

–¿Qué consejo? –vaciló, esbozó una fría sonrisa que congeló la sangre del científico. Su mirada le intimidaba demasiado, esos verdes ojos avisaban que tenía hielo en vez de sangre en el cuerpo. Interesado, cerró la carpeta sin cambiar el rostro.

–Lo de apagar la luz durante el sexo –siguió, sonriendo aunque su corazón latía de puro terror ante la penetrante mirada de Gin que se asomaba de su plateado flequillo –, ni te imaginas lo espectacular que está Sherry ahora con 18 años.

Gin amplió su macabra sonrisa, haciendo que un ambiente de muerte y ansiedad envolviera a Generic como una afilada guadaña para acabar con su vida. Si no fuera porque era imposible el joven científico sintió como su corazón se había parado por unos minutos, como si hubiese insultado a la mismísima muerte. Observó como éste escupía el cigarro y lo pisaba para apagarlo.



Sherry subía aceleradamente las escaleras, por culpa de Tequila llegaba una hora tarde. Un coro de personas en el pasillo de su planta impedía que accediera a la sala.

–¿Qué ocurre? –preguntó la científica con voz seria, intentando colarse entre ellos para observar mejor la situación.

–Jefa, será mejor que no entres –uno de sus empleados impidió que pasara por la puerta, fuera lo que fuera no querían que lo viera –, ahora viene una ambulancia para llevárselo.

–¿Llevarse a quién? –otro de sus trabajadores apareció detrás del que le impedía pasar, susurrándole algo al oído, por horror de ella tenía toda la bata llena de sangre –, ¿Qué ha pasado ahí?

–Perdona, pasa, dice que quiere hablar contigo.

Pasó por lateralmente, extrañada de todo lo que estaba sucediendo envuelta de todo tipo de susurros y murmullos. Soltó un grito ahogado enseguida por sus propias manos al ver la cruel estampa que la esperaba como respuesta.

Generic se encontraba tumbado en mitad de la sala envuelto por diferentes tipos de cristales y papeles que habían caído de las mesas. Lo poco que podía observar de su rostro estaba con hematomas, hinchado y con pequeños cortes causados por los cristales durante el forcejeo. Estaba consciente, tosiendo mientras escupía su propia sangre, los zapatos de Sherry pisaron un enorme charco rojo que manchaba su alrededor.

–¡¿Qué ha pasado?! –se sentó de rodillas al lado del científico que incorporaba el herido cuerpo del joven –¿Un robo de una Organización enemiga?

–No nos lo quiere decir jefa –contestó quien lo sujetaba con cuidado y diagnosticaba –. Tiene varias costillas rotas junto uno de sus brazos, la clavícula, una pierna... cortes por todos lados, está hecho polvo.

–Me han dicho que quiere hablar conmigo –ésta colocó una de sus temblorosas manos sobre el débil pecho del joven, respiraba con muchísima dificultad a causa del sofocante dolor. Sus miradas se conectaron, sintiendo como el trabajador se apartaba para dejarlos a solas.

–Sherry…

–¿Quién te ha hecho esto? –acercaba su rostro al suyo para poder escucharlo mejor, no le importaba manchar sus manos y la bata con su sangre.

–Me caí por las escaleras... –sonrió para calmar a la joven científica, colocando apenas con fuerzas su mano sobre la suya.

–Mentiroso –sonrió junto un sollozo –, ni se te ocurra morirte aquí, ¿me oyes?

–¿Es una orden?

–Claro soy tu superiora.

–Entonces no me moriré tranquila.

Sherry no pudo evitar sonreír, dejando que el joven acariciase su mejilla.

–Toma... –dio con dificultad de manera que solo ella podía ver que le estaba dando, sentía que iba a desmayarse –, se me olvidó por completo que hice un potente narcótico para Vermouth, como fue para una misión exprés no hubo prototipo.

–Ahora eso no importa, primero quiero que te pongas bien.

–Tienes que ponértelo en los labios, ya sabes cómo es Vermouth... –seguía explicando entre toses –, a ti no te afectará pero a quien beses sí, es importante que sea en los labios para que le llegue mucho antes a su torrente sanguíneo y al sistema nervioso –vomitó un poco de sangre haciendo que Sherry se alarmara de su critico estado –. El problema es que con el aguante de Gin no sé la cantidad de dosis que hará falta para que caiga K.O.

–¡No voy a buscar a Gin estando tu así!

–Tranquila ahora él te está buscando –sonrió débilmente cerrando poco a poco los ojos –. Cuando te des cuenta ya estarás en sus brazos.
–¿Has hecho todo esto para que tuviera contacto con él? –sollozó atando cabos, estaba tan malherido por culpa de la ira de Gin. No sabía que le habría dicho para cabrear tanto al mismísimo diablo vestido de negro y cabello plateado pero no lo había matado de puro milagro, ¿o estaba cada herida fríamente calculada para que no muriera y fuera un aviso para ella? –, ¡¿Por qué lo has hecho?!

–Te lo dije en Okinawa hace un año... ¿te acuerdas de aquella noche? –su voz cada vez era más débil, dejando un peso muerto entre los temblorosos brazos de Sherry –, ''sé perfectamente que tu gran orgullo no te lo permitirá, pero si alguna vez necesitas algo siempre estaré ahí.''

–Después de tanto tiempo sigues...

Éste le dedicó una dulce sonrisa, cerrando los ojos lentamente para dejarse tragar por una tranquila oscuridad que le esperaba bajo unos gritos de desesperación de aquella mujer que seguía amando.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  Sherry el Jue Oct 20, 2016 9:57 am

LIII


Lluvia.

Ahora que lo pensaba cuando todo empezó también llovía...

Cuando fue a buscar a Gin después de su descenso había tormenta.

O si no caía en forma de nieve para cubrirla en sus peores momentos.

¿Por qué la lluvia siempre la acompañaba en sus momentos más vulnerables?




–Sí –observaba tras la ventana el húmedo paisaje de Beika, tras el teléfono escuchaba la voz de su quería hermana mayor –. No te preocupes, ahora mismo estoy con él en la habitación, le han inducido al coma pero está estable.

–¿Quieres que vaya para allí?

–No, estoy bien.

–¿Seguro?

–Sí, además son las instalaciones de la Organización, mejor que no aparezcas por aquí.

–De acuerdo Shiho, si pasa algo más llámame.

–Ya sabes que sí.

Sherry suspiró colgando la llamada, desde que Rye se marchó de sus vidas no quería dejar a su hermana sola por las noches. Giró su rostro para observar a Generic, se encontraba tumbado en la cama con un respirador artificial mientras miles de maquinas avisaban de sus constantes vitales.

Se sentó sobre la silla que tenía enfrente del lecho, aún tenía sangre del chico en su bata junto a su cuerpo pero no le molestó, una sensación de culpabilidad azotaba a la joven. Desde hacía tiempo había dejado de confiar en la justicia, siempre pensaba por su propio interés y no por el de los demás, porque su vida en la Organización se lo había enseñado desde siempre. Pero... esta vez un compañero se había arriesgado por ella. Él le había ayudado sin saber la finalidad, pero aun así lo había hecho.

Apoyó sus brazos sobre el lecho para colocar mejor su peso para dormir, si hacía falta pasaría toda la noche con él o hasta que se despertara. Cerró sus ojos escuchando la fina lluvia que caía en el exterior y el constante pitido de la maquina, la calmaba.

Sintió como una mano apoyada en su hombro la despertaba pocas horas después.

–Sherry, tengo ordenes de llevarte a casa –Tequila le miraba fríamente, seguramente no le hacía ninguna gracia llevarla a su hogar a esas horas de la mañana cuando podía estar haciendo cosas mejores.

Sherry negó con la cabeza, sin dejar de mirar a Generic.

–Me quedo aquí.

–Son órdenes claras de Ginebra.

Intentó abrir la boca para replicarle pero éste se le adelantó al cogerle con fuerza del brazo para que se levantara bruscamente de la silla. Forcejeaba entre los pasillos para que la soltara pero era inútil, solo lograría que le partiera la muñeca.

Con impotencia una vez en el parking abrió la puerta del copiloto para sentarse y colocarse el cinturón de seguridad. No se dignó a mirar al conductor, miraba fríamente por la ventana de su lado como, en contra de su voluntad, se iban de allí.

–Entonces... la versión oficial será que se cayó por las escaleras durante la madrugada, ¿no? –rompió al cabo de unos minutos aquel silencio que se apoderaba del auto que conducía Tequila a gran velocidad. Observaba sin expresión alguna como la fina lluvia chocaba contra el cristal.

–Se lo tenía merecido, yo en mi opinión le habría aplastado el cráneo –soltaba una cruel carcajada, disfrutando de la imagen que aparecía en su mente –, eso le pasa cuando uno cualquiera toca lo que pertenece a un lobo alfa.

Sherry se mordió el labio sin antes dedicarle una mirada de odio que se reflejaba en uno de los espejos retrovisores de aquel auto, en verdad el pobre Generic había sido castigado sin motivo alguno. Examinaba el extraño y desconocido camino que recorrían a gran velocidad.

Tranquila ahora él te está buscando.

–No me vas a llevar a casa, ¿verdad?

–Chica lista.

Aparcó el auto en uno de los lados de la oscura y solitaria autopista. Una pistola salió rápidamente de su asiento para apuntar con fuerza la sien de la científica, haciendo que ésta ladeara un poco la cabeza.

–En tu situación no puedes conocer nuevas localizaciones –abrió la guantera con la otra mano libre –, no me lo pongas más difícil y tómate lo que hay en esa botella.

Sherry observó el recipiente al que se refería, el tacto frío del arma la intimidaba. Se quería negar en rotundo para no seguirles el estúpido juego, pero Generic sacrificó su vida para lograr esa situación. Se lo debía.

Suspiró cogiendo la botella, abriéndola para poder olerla unos instantes. Con los ojos bien cerrados bebió lo que seguramente era uno de los narcóticos que le pidió a su fiel empleado.

–¿Contento? –tiró de mala manera el objeto a la guantera, por suerte no sabía mal.

–Lo estaré cuando te hayas largado de mi maldito coche, zorra.

Ésta no contestó al gratuito insulto que le había dedicado, dejaba que el producto hiciera efecto en su cuerpo. Sabía con seguridad que no iba a arrancar todavía el coche si ella se encontraba todavía bien despierta. Contemplaba una vez más la fina lluvia caer, sentía como el sonido cada vez se hacía más lejano y los parpados le pesaban.

¿Cómo podía el cuerpo de Gin aguantar eso?


Tequila sonrío cruelmente victorioso al observar como los brazos de la científica caían debido al profundo sueño que le había provocado la droga. Colocó el asiento para tumbar mejor el cuerpo de la joven y que no pareciese sospechoso ante los demás conductores.



Despiértate...

Estás en peligro, despiértate.


Sherry abrió levemente los ojos, lo que su drogado cuerpo le permitía. El olor de la muerte y dolor que solo ella podía sentir entre aquellos cuervos de la Organización la mantenía en alerta, despertándola, estaba al lado del más peligroso de todos.

¿Parálisis del sueño?


Para horror de la joven científica no podía moverse, estaba encarcelada dentro de su propio cuerpo y mente. Necesitaba mantener la cama y no caer en pánico, podría ser un efecto secundario del narcótico al despertarse antes de tiempo.

Con el pequeño ángulo de visión podía ver como una mano enguantada movía la palanca para cambiar una vez más la marcha del auto que tan bien conocía. Escuchaba su fuerte respiración acompañado por el delicado sonido de la lluvia, se alegró de sentir como el narcótico volvía a hacer su función cerrando sus parpados.

Miedo.

La ansiedad se apoderaba de su mente al no ser escuchada.

Como una alarma ante un peligro muy cercano.


Era una pelea entre la potente droga y el fuerte instinto de supervivencia, con su débiles ojos podía contemplar como el tiempo había pasado. Se hallaba sobre los fuertes brazos de alguien, con la cabeza apoyada sobre el pecho del desconocido, escuchando sus latidos. Apenas podía ver su rostro, solo podía apreciar que éste andaba con suma calma en un pasillo decorado por una preciosa alfombra con detalles dorados.

Hubiera sonreído pero el sonido de un teléfono móvil se lo impidió, era el suyo, debía cogerlo... el potente efecto volvió a emborronar su mente para volver a caer en un profundo y interminable sueño del que quería despertar.

¿Quién la llamaba a esas horas?

Esperaba que Akemi estuviera bien.




–¿Por qué haces esto? –logró preguntar la joven tumbada en la cama de aquella oscura habitación –. ¿Por qué me has traído aquí?

–Lo siento pequeña traidora –colocaba el silenciador dentro de la boca de la científica, sus ojos de puro terror conectaban con los verdes del macabro asesino –, son ordenes.

Un rápido y sordo disparo manchaba toda aquella habitación del color favorito de Sherry, rojo sangre. Un fuerte gemido mezclado con el terror despertaba a la chica en una habitación muy distinta a la que acababa de soñar.

Instintivamente se había incorporado junto el grito, por fin se podía mover, pero toda aquella oscura habitación le daba vueltas. Con la respiración agitada y con esfuerzo se pudo levantar apoyándose en las paredes, necesitaba localizar urgentemente el cuarto de baño.

El frío tacto del mármol daba la bienvenida a la joven para que pudiera vomitar lo poco que quedaba de aquella droga en su cuerpo. Agradeció al acabar, poder tumbarse aunque fuera unos instantes en el fresco suelo del baño, colocando su mano sobre la frente.

¿Dónde estaba?

¿Cuánto tiempo llevaba dormida?


Aparte de su temblorosa respiración no se escuchaba nada más, si era Gin el que le había traído, no se encontraba en aquel lugar. Poco a poco la habitación dejaba de dar vueltas y su estado se regularizaba. No podía hacer nada más, el resto del narcótico ya se encontraba en su sangre, tenía que levantarse.

''Arréglate, abajo, restaurante''


Aquella pequeña nota fue lo único que encontró en toda la suite del desconocido hotel. Por la letra elegante y reconocible era de Gin. Apartó la vista para observar, con el mareo no se dio cuenta de que un precioso vestido negro se encontraba en el otro lado de la cama.

–Si quieres jugar… –cogió de mala manera el vestido para dirigirse al baño una vez más para poder ducharse y quitarse toda la sangre de encima del aquel cruel accidente en los laboratorios –, jugaremos ambos.

No sabía cuánto llevaba esperándola pero por unos minutos más no pasaba nada. Finalmente se examinó en el gran espejo del ascensor, arreglada para lo que le esperaba en lo desconocido. El vestido le iba perfectamente, como si hubiese sido hecho para ella.

Miró con temor el pequeño recipiente que había guardado en su sostén. Como se había imaginado Gin le había quitado todas sus pertenencias y ningún loco se pondría a rastréale el cuerpo sin su consentimiento.

Suspiró, era una locura pero por probar no perdía nada, lo peor que podría pasar es que no le hiciera ningún efecto. Se lo debía a Generic, no le había perdonado y nunca podría hacerlo pero se lo debía. Se aplicó una fina capa sobre los labios, el vestido era la excusa perfecta para poder ponérselo. Gin apenas cometía errores pero los cometía.

Se le olvidó decir que quemaba.

Quemaba, quemaba mucho.

¿A Vermouth le pasó lo mismo?


Apenas ya recordaba el rostro de la reina de las mil caras y lo agradecía. Tiró el pequeño frasco, ya vacío, antes de entrar al restaurante. Entendió porque quería que se arreglara para reunirse con él. Una enorme sala de mármol negro con mesas blancas la recibían, era ostentación pura y dura. ¿Gin cada vez era más importante?

Lo más alto de la sociedad se encontraba allí, es decir, las únicas personas que podían pagar toda aquella parafernalia. Sherry sonrió levemente al localizar a su cuervo preferido, se hallaba en una de las mesas más apartadas, fumando, como no.

Cuanto más se acercaba a su mesa, más sentía aquella sensación que le oprimía el pecho y se acentuaba aquella batalla interminable entre su corazón y su mente.

Hiciera lo que hiciera siempre acababa a su lado.

Como si un hilo negro invisible les atase a ambos.

Aún pasando el tiempo sentía algo por él.


–Por lo que veo –apartó su silla para sentarse, Gin no paraba de observar como cantaba una famosa artista de piel oscura africana pero de cabellos rubios y ojos cristalinos –. Tu debilidad siguen siendo las mestizas.

–Sois más interesantes.

Examinaba el frio comportamiento del hombre de negro. Sin mirarla sacaba el fino humo de sus labios observando fijamente a la cantante, una extraña sensación de celos inundó la mente de Sherry.

–¿Por qué me has traído aquí?

–Para hablar.

–Esas no eran mis condiciones.

–Te diría por donde me paso tus condiciones –exhaló el poco humo que quedaba de su cigarro antes de apagarlo sobre la mesa –, pero no hablo así delante de las damas.

Sus ojos finalmente conectaron con los de la chica, Sherry no pudo evitar sonreír ante el soez comentario de Gin. El paso del tiempo también le había afectado, su mirada era mucho más fría que como recordaba. Como si cuanta más gente matase, más parte de su alma se perdiera y con ello su aura parecía menos humana. Sus rasgos se habían vuelto más afilados, más marcados... ¿Sería por el cansancio? ¿Por el nivel extremo de sus misiones?

Su cabello era mucho más largo. Sherry aún podía recordar dulcemente cuando se lo acariciaba al final de cada acto, cuando Gin descansaba sobre su cuerpo. Y aunque su inteligencia era su herramienta más preciada sabía que si pudiera tocarle seguramente su musculo sería más duro que antes, bajo de aquella apariencia tan delgada.

–Aún estamos detrás de Kiichiro Numabuchi para que puedas probar tu droga con él, ya que no pudimos ver el resultado con tu querido Kudo –Sherry pestañeó volviendo en sí, recordando donde estaba –, no destruyas su ficha todavía.

–¿No lo vais a matar?

Gin se mofó de la chica como solía hacerlo siempre.

–Depende de cómo tenga el día.

Sherry se mordió el labio. Ya había sido informada de que aquel hombre atacó a un trabajador para fugarse del laboratorio, seguramente aquel pobre asesino se asustó al ver el verdadero poder que tenía la Organización. Aún recordaba perfectamente la foto de la ficha que comentaba Gin.

En parte lo agradecía, en los informes no escribió nada sobre el ratón que volvió a su estado de cría poco después de que ella volviera a los laboratorios. Si lo probase con ese asesino y funcionase también se descubriría todo el pastel...

–Eso se lo podías haber contado a Generic –cogió una de las finas copas de la mesa que contenía agua para bebérsela, al terminar observó tristemente la marca que había dejado en el cristal con el contacto del gloss labial –. ¿Por qué lo has hecho Gin?

–Escuché que se cayó por las escaleras, pobre chico.

–Eres un maldito sociópata, me das asco.

El hombre de negro agarró con fuerza la muñeca de la científica, por debajo de la mesa para que nadie se percatara de ello. Se escuchaba con los huesos crujían ante la fuerza del alto cargo.

–M-me haces daño, Gin –intentaba no gritar mordiéndose con tanta fuerza el labio que terminó sangrando –, ¡Suéltame!

–Aquí la única que da asco eres tú, zorra calienta braguetas –tiró con fuerza de la muñeca para acercarla más a donde estaba él –, ¿Quieres que hablemos de condiciones, Sherry?

Sherry sentía como cada vez le apretaba más la muñeca, pero sin soltarla y con la otra mano enguantada la colocaba más arriba, en la zona del antebrazo. Investigando hasta donde llegaría la elasticidad de la científica mientras el macabro juego de Gin quedaba oculto bajo los manteles de la mesa.

–¿Q-qué c-condiciones?

–Las mías por supuesto, va a ser sencillo tranquila –hablaba cerca del rostro de Sherry, lamiendo lascivamente la sangre del labio de la joven para poder limpiársela, esbozando una fría sonrisa –, si gritas o me mientes giraré un poco más tu mano y así en algún momento tu muñeca cederá, luego un hueso, se romperá luego otro... hasta que tu brazo acabe dislocado.

El cuerpo de Gin se embriagó de excitación al ver el terror en la mirada de su joven amante. Acercó su rostro para oler los húmedos cabellos de Sherry, disfrutándolo.

–Tu supervisión, la quiero para mí, solo para mí.

–N-no...

Notaba torsión en el brazo.

Pero peor era su miedo.


–Dámela Sherry.

–No...

Más fuerza, más torsión, también le apretaba con más fuerza la muñeca.

Su respiración era helada.


–Dámela.

–P-por favor... –sollozó.

Crack.
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

Mensaje  EristofBlack el Sáb Oct 22, 2016 5:11 am

WOO

Cada vez mejor

Gin, mas vale que no latimes a Sherry
ojala Generic este bien

espero la actualizacion
:p
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EristofBlack
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Re: Fic, ''Los días en la organización; El error de Sherry'' by: 4869APTX (+18)

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